Soy consciencia, soy energía, soy cada árbol, cada pájaro, cada ola en el mar; lo soy todo. Antes no lo sabía, aunque muy dentro de mí lo sentía así. Antes mi percepción de este mundo era otra, una percepción de separación. Era siempre el mundo todo afuera y después, en otro espacio, estaba yo.
De alguna manera ahora puedo entender por qué millones de personas en el mundo sienten una soledad infinita: porque siempre existe un enorme vacío en nuestro interior que decidimos llenar con lo que sea; relaciones con patrones abusivos, sin amor y cosas materiales. Cuando finalmente encontramos nuevamente esa conexión orgánica a todo lo que existe afuera de nosotros, nuestro mundo no tiene otra opción más que transformarse. Esta conexión está en ti, está en todos nosotros, porque es el hilo divino que nos une a todos, convirtiéndonos en UNO.
Al no saber quién o qué somos, nos convertimos en seres vulnerables a la manipulación de otros que, desafortunadamente, hacen excelentemente bien su trabajo de crear líos en nuestras historias. Está en cada uno REAVIVARSE; no encontrarse, porque perdidos no creo que estemos. Creo, más que todo, que solo estamos “ocupados”.
Si escuchas mi podcast atentamente y con el corazón (¿cómo escuchar con el corazón? ¡Calla la mente! ¿Cómo callas la mente? Enfócate en el corazón), podrás sentir más que escuchar un proceso de evolución que espero te ayude a ti con el tuyo. Algunos episodios te harán pensar, otros reír y otros te provocarán dudas. Lo que te puedo garantizar es que en todos encontrarás una semilla. Así es, una semilla en forma de una idea que se queda sembrada en tu consciencia y, poco a poco, si la sigues cultivando, te dará frutos.
Mi filosofía
Este es el mundo que estoy CREANDO.
Aquí comparto todo con quien quiera ser parte de él.
No tengo un plan más que el de seguir mi intuición desde lo más profundo de mi alma y compartir, de todas las formas posibles, lo que está funcionando para mí.
Creo profundamente que la mejor y mayor enseñanza que podemos dejar en este mundo son nuestras acciones.
No soy lo que digo ni lo que escribo, porque cómo se perciben esas cosas depende de quien me escuche o me lea.
Por eso intento vivir fiel a algo mucho más simple: ser coherente con mis intenciones en lo que hago.
Al final, somos nuestras acciones.
Gracias por compartir tu valioso tiempo en este que es NUESTRO espacio.
SANDRA C.

